Abril – Mayo año 2010
 

Firma uruguaya diseña dispositivos para investigación de enfermedades.
Se usan para experimentar en animales y humanos. (Diario El País)

Una empresa uruguaya diseña dispositivos médicos implantables por encargo de otras compañías. Ahora, negocia con una firma estadounidense para desarrollar un sistema que ayude a combatir el reflujo gástrico. La historia de la firma CCC se remonta a 1960, cuando en Uruguay los médicos Orestes Fiandra y Roberto Rubio realizaron el primer implante exitoso de un marcapasos a un ser humano a nivel mundial.
La paciente tenía 40 años y padecía de un bloqueo aurículo ventricular. El dispositivo había sido desarrollado en Suecia y funcionó por nueve meses, hasta que la mujer falleció.
En la década del `60, se efectuaron en el país contados implantes de marcapasos, debido al alto costo de importarlos. En 1969 Fiandra fundó el Centro de Construcción de Cardioestimuladores del Uruguay (CCC), que comenzó con la producción local de marcapasos.
La firma se dedicó a la producción de marcapasos hasta que a fines de la década del `90 comenzó también a diseñar y producir dispositivos médicos implantables para terceros, explicó a El País su gerente general, Julio Arzuaga.
Para investigar curas o mejora en la calidad de vida de personas que padecen enfermedades como la insuficiencia cardíaca, hipertensión, diabetes, apnea del sueño o incontinencia urinaria se utilizan estos dispositivos. Investigadores y compañías piensan en un aparato que pueda hacer tal o cual cosa. "Nos contratan para que diseñemos el dispositivo y las unidades para efectuar la experimentación, tanto en animales como en humanos", especificó Arzuaga.
Por varios años, CCC mantuvo ambas líneas de negocio: la producción de marcapasos y la de dispositivos médicos implantables. Luego, la limitada capacidad de producción de la fábrica y la pérdida de competitividad por el valor del dólar, hicieron que decidieran reducir paulatinamente la producción de marcapasos, hasta suprimirla a fines de 2009.
Las posibilidades de que un dispositivo de este tipo llegue a convertirse en una terapia masiva son muy bajas. En los últimos 50 años, contó Arzuaga, los que llegaron a ese nivel fueron el marcapasos, el desfibrilador implantable y los neuroestimuladores para el dolor y para el Mal de Parkinson.

 
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